La palabra «cebra» no representa una realidad desde el punto de vista
evolutivo, sino que agrupa artificialmente tres especies en función de
un carácter que no es derivado, sino primitivo. Las
rayas aparecen también en mayor o menor medida en las patas y el lomo de
asnos y caballos salvajes, y se manifiestan más fuertemente en los híbridos, aunque entre los progenitores no haya ninguna cebra de por medio , evidenciando que la presencia de rayas es un carácter antiguo dentro del género Equus,
y no uno derivado propio de un subgrupo dentro de éste. Las cebras,
simplemente, han ido un paso más allá en el desarrollo de unas rayas que
ya poseían, mientras que los caballos y los asnos han tendido a
perderlas o, al menos, a enmascararlas.Aunque la taxonomía de las cebras sigue siendo dudosa, ciertos estudios, como el de Debra K. Bennett publicado bajo el expresivo título , indican que la cebra de planicie y la de Grevy son especies hermanas, pero que la cebra de montaña está más emparentada con el caballo que con éstas. Dentro de los équidos actuales, el grupo tradicional formado por el asno africano y el asiático sería el único con una historia evolutiva detrás que lo respalde. Las cebras son más pequeñas que su pariente el caballo y muy parecidas en aspecto y en hábitos a los asnos salvajes.


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